Un buen fisioterapeuta ofrecerá la diatermia como técnica para generar calor en los tejidos del cuerpo. Dependiendo del caso tendrá que elegir entre la diatermia capacitativa y resistiva.
Cuando se trata de fisioterapia, la diatermia se ha convertido en una herramienta indispensable para el tratamiento de diversas afecciones músculo-esqueléticas. Consiste en la generación de calor profundo en los tejidos mediante corrientes de alta frecuencia, para la mejoría de los pacientes.
A grandes rasgos, la diatermia se divide en dos modalidades principales: la diatermia capacitativa y la diatermia resistiva. Cada una de estas modalidades presenta características y aplicaciones específicas, lo que permite adaptar el tratamiento a las necesidades individuales de cada paciente.
Resulta esencial diferenciarlas para poder recuperar la salud articular, aliviar el dolor y mejorar tu calidad de vida de manera adecuada, y en el menor tiempo posible. De lo contrario, con una elección errónea se puede derivar en consecuencias no deseadas, retrasando la recuperación o incluso agravando la lesión.
Tipos de diatermia:
La diatermia es una alternativa perfecta cuando los pacientes tienen artritis y dolores de espalda causados por espasmos musculares o hernias discales. También puede ayudar a aquellos que desean aliviar las inflamaciones, como tendinitis y bursitis.
Lo cierto es que este tipo de técnicas ofrecen una amplia gama de beneficios que la convierten en una herramienta valiosa en el ámbito de la fisioterapia. No solo tienen un efecto analgésico y antiinflamatorio, también mejora la circulación sanguínea, estimula el metabolismo celular y mejora la movilidad articular.
Sin embargo, la diatermia solo debe ser aplicada por un fisioterapeuta cualificado que haya recibido la formación adecuada, y que pueda determinar el tipo de técnica a utilizar, entre la capacitativa y la resistiva. Esto porque presentan importantes diferencias que van desde la profundidad de penetración de los tejidos, hasta los efectos fisiológicos y la extensión del área en donde se desea usar.
Diatermia capacitativa:
En lo que se refiere a la diatermia capacitativa, es fundamental mencionar que este tipo de diatermia utiliza campos eléctricos para generar calor. Cuando el campo eléctrico se aplica, la diatermia consigue que las moléculas, como las de agua, en los tejidos roten alineándose con el campo eléctrico, produciendo fricción y calor.
Este calor interno provoca vasodilatación, aumento del flujo sanguíneo, efecto analgésico, antiinflamatorio y relajante muscular. Y como modalidad, es particularmente efectiva para tratar tejidos blandos, como músculos, ligamentos y tendones, gracias a su alto contenido de agua. De ahí que, entre sus principales beneficios se pueden encontrar:
- Reducción del dolor y la inflamación: El calor generado, ayuda a dilatar los vasos sanguíneos, mejorando la circulación y promoviendo la llegada de nutrientes a la zona afectada. En consecuencia, la diatermia capacitativa, contribuye a aliviar el dolor y la inflamación muscular y articular.
- Aumento de la flexibilidad: También ayuda a relajar los músculos espásticos, mejorando la flexibilidad y la amplitud de movimiento articular.
- Aceleración de la cicatrización: La diatermia capacitativa es capaz de aumentar el flujo sanguíneo y la oxigenación de los tejidos, promoviendo la cicatrización y la reparación de lesiones.
Diatermia resistiva:
Este tipo de diatermia, en comparación con la capacitativa, utiliza el efecto Joule, una corriente eléctrica para generar calor, la cual fluye directamente a través de los tejidos. Se coloca un electrodo en la piel y la corriente eléctrica pasa a través del tejido hasta otro electrodo o una placa de retorno. Pero, es la resistencia del tejido al paso de la corriente eléctrica, que genera el calor.
La diatermia resistiva se utiliza para tratar tejidos con mayor resistencia eléctrica, como huesos, cartílagos y ligamentos, en donde otra técnica no será igual de efectiva. Es por esta razón que, como modalidad, es particularmente útil para tratar tejidos con menor contenido de agua, como lo pueden ser los tendones. Algunas de sus principales ventajas, pueden ser:
- Alivio del dolor óseo y articular: Gracias al calor generado en profundidad, es posible aliviar el dolor en zonas como las articulaciones, la espalda y los huesos.
- Estimulación de la producción de colágeno: Otro de sus grandes beneficios corresponde a la producción de colágeno. Ya que aumenta el flujo sanguíneo y la oxigenación de los tejidos, inevitablemente se promueve la producción de colágeno, lo que beneficia la salud de los huesos y cartílagos.
- Reducción de la rigidez articular: El calor también ayuda a relajar los tejidos circundantes a las articulaciones, mejorando la flexibilidad y la amplitud de movimiento.
Elección de la modalidad adecuada:
Para poder escoger entre la diatermia capacitiva y la diatermia resistiva, es importante identificar la afección específica que se esté tratando y de las características del paciente. En consecuencia, un fisioterapeuta cualificado hará una evaluación exhaustiva para determinar la modalidad más adecuada en cada caso.
En resumen, la diatermia capacitiva y la diatermia resistiva ofrecen una amplia gama de beneficios para el tratamiento de diversas afecciones músculo-esqueléticas. Al comprender las diferencias entre estas dos modalidades, los fisioterapeutas pueden adaptar los tratamientos a las necesidades individuales de cada paciente, optimizando los resultados y promoviendo una recuperación más rápida y efectiva.




