Los músculos de las piernas son muy propensos a sobrecargarse durante las actividades físicas, y son un área con alto porcentaje de lesiones. Una de las más comunes es la Periontitis Tibial. En las siguientes líneas te explicaremos sus síntomas y causas más frecuentes, de esta manera podrás evitarla.
¿Qué es la Periontitis Tibial?
La Periontitis tibial es la inflamación del periostio, una membrana que cubre la tibia y que la une con los gemelos, peroneos y músculos tibiales anteriores. Dicha membrana por dos capas: 1) la externa y 2) la interna. La primera se encarga de nutrir y dar sensibilidad al hueso; y la segunda es la responsable de renovar la estructura ósea.
A la Periontitis Tibial también se le conoce como síndrome por sobrecarga de la parte media de la tibia, y suele ser más frecuente en atletas que recientemente han intensificado o cambiado sus rutinas de entrenamiento. Este tipo de lesión suele ser bastante leve; sin embargo, requiere de un correcto cuidado para evitar que se convierta en algo crónico.
Síntomas de la Periontitis Tibial
El síntoma de la Periontitis Tibial es: dolor en las “espinillas”, que es el nombre más popular para referirnos a la parte de la de la tibia. Por lo general, este dolor es leve o moderado, y en algunos casos puede estar acompañado de rigidez, calambres, hinchazón leve y sensación de palpitación en la zona afectada.
Ahora bien, si bien es cierto que los síntomas son leves en la mayoría de los casos, no debemos ignorar el hecho de que pueden aumentar si no se toman las medidas adecuadas. Una Periontitis Tibial tratada incorrectamente puede llegar a ser muy limitante, dolorosa y duradera. Incluso, avanzar hacia una reacción por sobrecarga o fractura por sobrecarga.
Causas de la Periontitis Tibial
Existen diversas razones y factores de riesgo que pueden hacerte propenso a sufrir una Periontitis Tibial. A continuación hablaremos a detalle sobre ello:
Sobreentrenamiento. Esta es la causa principal por la que aparece la Periontitis Tibial. Cuando aumentas súbitamente la intensidad y duración del entrenamiento, estás favoreciendo la aparición de la lesión.
Falta de preparación muscular previa al entrenamiento. Es bien sabido que empezar a realizar una rutina de ejercicio sin el correcto calentamiento aumenta las probabilidades de lesión. Al entrenar, nuestro cuerpo produce ácido láctico, responsable del dolor y fatiga de los músculos. Pero cuando estiras los músculos, eliminas el ácido láctico y evitas lesiones.
Anomalías al pisar. Si presentas anomalías como: pie plano, arco plantar alto, diferencias al caminar… Serás más propenso a sufrir una Periontitis Tibial.
Calzado inadecuado. Realizar rutinas de actividad física utilizando zapatos que tienen poca amortiguación, o que no se ajustan bien al tobillo, contribuye a la inflamación del periostio.
Terreno. Hacer ejercicios en terrenos rocosos y con superficies duras favorece la aparición de Periontitis Tibial, ya que la rutina se volvería más exigente, lo cual implica un esfuerzo mayor de la tibia.
Sobrepeso. Si rodillas tus rodillas cargan más peso del que pueden soportar, tendrás más posibilidades de padecer Periontitis Tibial.
¿Cómo prevenir la Periontitis Tibial?
- Evita hacer ejercicio en exceso. Correr en exceso o realizar alguna actividad de alto impacto durante mucho tiempo y a una intensidad demasiado alta, puede sobrecargar e inflamar el periostio.
- Reduce el impacto. Entrena con un deporte que tenga menos impacto en las espinillas, como nadar, caminar o andar en bicicleta. Ten en cuenta que el ritmo y la intensidad deben aumentar poco a poco.
- No omitas el calentamiento. Siempre debes realizar una rutina de calentamiento antes de iniciar el entrenamiento de alto impacto.
- Usa un calzado adecuado. Siempre haz ejercicios con zapatillas deportivas, ya que estas amortiguan mejor las pisadas, Y si eres corredor, reemplaza tus zapatos cada 350 a 500 millas aproximadamente (560 a 800 kilómetros).
- Considera utilizar soportes para el arco del calzado o plantillas que absorban el impacto. La primera opción es ideal para las personas que tienen un empeine bajo, y la segunda ayudar a reducir los síntomas del dolor en las espinillas y prevenir la reaparición.
Agrega entrenamiento de fuerza a tus ejercicios. Aumentar la fortaleza y la estabilidad de las piernas, los tobillos, las caderas y los músculos centrales permitirá reducir el porcentaje de posibilidades de sufrir una Periontitis Tibial.




