“Si tiene la espalda rígida a los treinta ya es un anciano. Si la tiene totalmente flexible a los sesenta, todavía es joven”, sentenció Joseph H. Pilates, el creador de este método de ejercicios a principios del siglo XX. A día de hoy no solo la frase sigue vigente, también la propia técnica. Pero, ¿qué es exactamente y para qué sirve hacer Pilates?
El Pilates consiste en realizar una serie movimientos sin impacto dirigidos a mejorar la articulación y musculatura de la espalda focalizando la fuerza en el abdomen. Está pensado para trabajar la higiene postural, la fuerza, la elasticidad y la flexibilidad. Todo ello combinado con el control total de la respiración, que busca intensificar el esfuerzo de cada serie de movimientos.

Existen dos estilos de Pilates, el que se realiza en el suelo sobre una colchoneta y el que se practica en máquinas. En suelo se trabaja con diferentes elementos como pelotas o pesas. Eso sí, ambas disciplinas tienen los mismos beneficios y están indicadas para conseguir aliviar los dolores de espalda y prevenir futuras lesiones.
Pilates, además de mimar la espalda, corrige los malos hábitos posturales, ayuda recargar pilas y a desconectar de la rutina. Aunque fortalece la musculatura no aumenta la masa corporal como otros deportes; es más tonifica y estiliza el cuerpo. Aporta también vitalidad, fuerza, agilidad, equilibrio y una buena coordinación de movimientos. Más allá de una moda, el Pilates es otra herramienta para librarse de las molestias en la espalda al alcance de todos y de todos los bolsillos, pues se puede practicar hasta en casa. Solo hace falta atreverse y disfrutar.


