La fibromialgia es una enfermedad poco común, que muy pocas personas conocen. Aunque es cierto que afecta a una minoría, es necesario que se tenga información sobre este trastorno, un conocimiento adecuado puede hacer una gran diferencia en la vida del paciente, y de las personas que lo quieren. Por eso hemos decidido informarte de la manera más confiable y sencilla los conceptos básicos de la fibromialgia.
¿Qué es la fibromialgia?
La fibromialgia es un trastorno que produce dolor musculoesquelético generalizado, fatiga, problemas de sueño, memoria y cambios repentinos en el estado de ánimo. Hasta el momento, los expertos han descubierto que la fibromialgia amplifica las sensaciones de dolor porque afecta el modo en que el cerebro y la médula espinal procesan las señales de dolor y de no dolor.
Este trastorno a menudo viene acompañado de otras afecciones, tales como: síndrome de colon irritable, migraña y otros tipos de dolores de cabeza, síndrome de vejiga dolorosa, trastornos de la articulación temporomandibular, ansiedad y depresión. Hasta el momento, la fibromialgia es un trastorno que no tiene cura, aunque los investigadores siguen trabajando para conocer más detalles sobre este trastorno y encontrar una cura.
Síntomas de la fibromialgia
En algunos pacientes, los síntomas comienzan a surgir después de un evento, como un traumatismo físico, cirugía, infección o estrés psicológico significativo. En los demás casos, los síntomas se acumulan progresivamente con el tiempo, sin que exista un evento desencadenante. A continuación te detallaremos los síntomas más comunes:
Dolor generalizado. Dolor en ambos lados del cuerpo, y por encima y por debajo de la cintura. Muchas veces se describe este síntoma como un dolor leve, molesto y constante, que dura al menos tres meses.
Fatiga. Frecuentemente, se despiertan cansadas, aunque a la vez manifiestan que duermen mucho. Es común que el sueño se interrumpa por el dolor; además, muchos pacientes con fibromialgia tienen otros trastornos del sueño, como síndrome de las piernas inquietas y apnea del sueño.
Dificultades cognitivas. Un síntoma comúnmente llamado “fibroniebla” dificulta la capacidad de enfoque, atención y concentración mental.
¿Cuáles son las causas de la fibromialgia?
Estudios realizados por diversos científicos han dado a conocer las posibles causas de la fibromialgia. Hasta ahora se cree que este trastorno es causado por una estimulación nerviosa repetida, la cual provoca cambios en el cerebro y en la médula espinal.
Ahora bien, ¿qué provoca dicha estimulación nerviosa repetida? Al parecer, este cambio está relacionado con un aumento anormal de los niveles de ciertas sustancias químicas en el cerebro que transmiten señales de dolor.
Por otra parte, también se ha descubierto que los receptores de dolor del cerebro desarrollan una especie de memoria del dolor y estos pueden volverse más sensibles, lo que significa que pueden reaccionar de manera desproporcionada ante las señales de dolor y de no dolor.
Pero estas no son las únicas causas. Los expertos creen que podría haber ciertas mutaciones genéticas que hacen a la persona más vulnerable a desarrollar este trastorno. También se han descubierto enfermedades que parecen desencadenar o agravar la fibromialgia. Además, se han dado a conocer algunos casos donde el estrés psicológico prolongado desencadenó la enfermedad.
¿Quién puede padecer este trastorno?
Mujeres. Esta enfermedad se ha diagnosticado con más frecuencia en las mujeres que en los hombres.
Antecedentes familiares. Es más probable que sufras de fibromialgia si uno de tus padres o hermanos padece dicho trastorno.
Otros trastornos. Si tienes osteoartritis, artritis reumatoide o lupus, es más probable que padezcas fibromialgia.
Tratamiento fisioterapéutico para pacientes con fibromialgia
Cómo aclaramos anteriormente, esta enfermedad no tiene cura, es por ello que el tratamiento se centra en hacer más llevaderos los síntomas. No hay un solo tratamiento que funcione para todos los síntomas, pero intentar varias estrategias terapéuticas puede tener un efecto acumulativo. Por ejemplo, el uso de antiinflamatorios y antidepresivos es común en personas con este tipo de trastorno.
Por otra parte, la terapia emocional es necesaria para poder hacer frente a la ansiedad, el estrés y la depresión que genera tener una enfermedad de este tipo. La fisioterapia también ocupa un lugar importantísimo en este tratamiento, ya que te permite mejorar tu fuerza, tu flexibilidad y tu resistencia. A continuación te detallaremos algunas de las técnicas de terapia física más utilizadas para tratar este trastorno.
- Masaje de tejidos profundos.
- Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea.
- Terapia física en agua.
- Ejercicios de baja intensidad para acondicionamiento y fortalecimiento.
- Ejercicios de estiramiento y relajación.




