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Una contractura muscular se manifiesta como una tensión, muchas veces con dolor y/o limitación del movimiento. Es una contracción prolongada e involuntaria de uno o varios músculos sin que llegue a haber lesión y que aparece normalmente al realizar un esfuerzo físico.
Un músculo se contrae y se distiende, pero en algunos casos, una zona muscular no se relaja y sigue contraída. Esta zona se mantiene dura e hinchada, de ahí que se note un abultamiento o hinchazón al tacto, vulgarmente llamado ‘nudo’.
Una contractura no es una lesión grave, pero si molesta y que nos puede impedir realizar determinados movimientos con normalidad y sin dolor. Es por eso que conviene saber identificarlas y diferenciarlas de otros problemas para después seguir unas sencillas pautas para minimizar sus efectos.
Una contractura puede aparecer en prácticamente cualquier músculo, pero sobre todo lo encontramos hoy día en espalda, hombros y cuello por el tipo de vida que llevamos. Por un lado la vida sedentaria crea tensiones por malas posturas, y por otro lado el ejercicio físico sin estiramientos posteriores o con inadecuada técnica lleva a este tipo de dolencias.
Malas Posturas y hábitos poco saludables: Las personas que trabajan largas horas con el ordenador o sentados son los que actualmente más acuden en busca de masajes para aliviar dolores y contracturas musculares. Este tipo de contracturas suelen cronificarse ya que es muy difícil que la persona llegue a poder cambiar sus hábitos, a parte de que sus músculos y cadenas musculares ya se adaptan a esta posición. Por lo tanto, son personas que para tratar sus dolores cervicales y lumbares deberían hacer ejercicio a parte de acudir con regularidad al masajista.

Contracturas en deportistas: La falta de calentamiento como de estiramientos posteriores en el deporte pueden provocar sobrecarga y acortamiento muscular. Además, una inadecuada técnica o unos esfuerzos repetidos o con demasiada carga pueden superar la capacidad de adaptación del músculo.
Personas mayores: Al igual que puede suceder en personas jóvenes con poco tono muscular, al envejecer perdemos elasticidad en músculos y articulaciones. Esto lleva a que las actividades diarias puedan llegar a ser demasiado trabajosas para una musculatura debilitada. Esto se puede retrasar llevando una vida activa y una buena alimentación.
Estrés: aunque pueda parecer a priori inconexo, el constante estrés de la vida diaria hace que nos tensionemos involuntariamente, creando así contracturas. Es común incluso en casos de bruxismo, que afecte a las cervicales, como ejemplo más ilustrativo. También a nivel emocional, aparecen contracturas y dolores de espalda por llevar exceso de cargas familiares y laborales.
Lo primero es descartar cualquier tipo de lesión. En caso de tener cualquier patología, ésta deberá ser tratada por un especialista médico o fisioterapeuta. Una vez que sabemos que no hay lesión, al ser una dolencia «leve» aunque molesta, se puede tratar siguiendo sencillos pasos:
En primer lugar, se debe reposar, especialmente evitando los movimientos o mecanismos que han llevado a crear la contractura. Si una repetición de un movimiento ha creado la contractura, lo mejor será dejar de hacerlo por un tiempo.
La aplicación de calor seco puede ayudar en los primeros momentos de la contractura. Podemos usar saquitos de calor o almohadas eléctricas. Con esto conseguiremos que haya mejor riego sanguíneo en la zona depurando el músculo y sentiremos un alivio inmediato. También podemos hacer baños de contraste alternando agua fría y caliente. Así conseguiremos estimular la circulación de la zona.
El uso de la farmacología es un tratamiento más agresivo, más químico, pero con unos resultados más rápido. Cualquier antiinflamatorio, ya sea de ingesta oral o de aplicación cutánea, ayudará a la recuperación de la zona dañada. Esto siempre deberá ir prescrito por un profesional médico cualificado. El fármaco no va a quitar el origen del problema en este caso, solo va a quitar los síntomas.
Los masajes son el método más eficaz y natural de todos los expuestos anteriormente. No existe mejor remedio ante una contractura que ponerse en manos de un profesional de las terapias manuales para erradicar la dolencia. En caso de tener una contractura, es posible que el masaje pueda llegar a ser doloroso, sobre todo en la zona de la contractura. Es algo normal y se irá aliviando según vaya mejorando la contractura.
Al ser una cuestión de sobrecarga, y ya que depende de las condiciones físicas y de hábitos de cada persona, no se puede predecir un patrón de tiempos de recuperación ni de sesiones de masaje. Como norma general se puede decir que cuanto menos tiempo lleve la contractura (menos crónica) mejor y antes evolucionará.
Se puede ver una evolución en un par de sesiones con uno o dos días entre ellas para valorar la mejoría y después proponer una continuidad.
Si tienes tendencia a sufrir contracturas musculares, lo mejor que puedes hacer es prevenirlas y distanciar las posibles recaídas.
Si tus contracturas vienen por una contracción sostenida en el tiempo, por motivos deportivos o laborales, es conveniente realizar pequeños descansos para estirar y recuperar movilidad de las zonas expuestas a ese movimiento. Por ejemplo, si estás mucho tiempo sentado delante del ordenador, es importante descansar cada hora y media durante diez minutos paseando y moviendo cuello y espalda.
Muchas veces, inconscientemente adoptamos posturas incorrectas, ya sea viendo la tv, en la silla en el trabajo o incluso durmiendo. Es más, en muchas ocasiones ni siquiera sabemos que tal o cual postura no es la adecuada. Por eso es importante informarnos de qué es una buena higiene postural y repasar todos los hábitos desde que nos levantamos hasta que estamos dormidos para ver donde podemos mejorar nuestra salud. Al fin y al cabo estas malas posturas son un mal acumulativo y cuanto más tiempo pasemos haciéndolas, más nos costará corregirlas, no solo por la costumbre, sino porque nuestros músculos se van adaptando a nuestros estilos de vida.
Antes de emprender cualquier actividad física, es importante adquirir la temperatura muscular y la activación articular adecuada.

El masaje descontracturante es la técnica más demandada por personas que viven con dolor muscular crónico o presentan contracturas concretas. Su objetivo no es la relajación general (eso es el masaje relajante) sino deshacer físicamente los nudos musculares que producen dolor o limitan el movimiento.
Una contractura es una zona del músculo donde las fibras se han quedado en contracción permanente, sin poder relajarse. Ese estado mantenido produce dolor (a veces irradiado a otras zonas), restricción de movimiento, sensación de "tirantez" o "punto duro" al tacto. Si no se trata, las contracturas tienden a cronificarse y a afectar a zonas vecinas.
El masaje descontracturante combina presiones profundas, fricciones transversales, técnicas miofasciales y manipulaciones específicas sobre los puntos contracturados para reactivar la circulación local, desbloquear las fibras musculares y devolver el tono muscular normal.
A diferencia del masaje relajante, no es una técnica de bienestar pasivo: hay un trabajo más intenso, las presiones son firmes y puede haber molestia controlada en los puntos más cargados.
Es normal sentir cierta sensación de cansancio muscular las primeras 24-48 horas, parecida a una agujeta suave. Es la respuesta de los tejidos al trabajo profundo. Recomendamos beber agua e idealmente no hacer esfuerzo intenso ese día.
En Templo del Masaje ofrecemos descontracturante en 8 duraciones en los 4 centros de Madrid:
Si tienes una contractura puntual, basta con 30-40 minutos. Si tu objetivo es recuperar el cuerpo entero tras semanas de tensión, 60 o 90 minutos es lo recomendado.
El descontracturante es la técnica de elección si:
El masaje descontracturante es seguro para la mayoría, pero avisa al terapeuta si:
Disponible en los 4 centros, todos los días 10:00-22:00:
Reserva online o WhatsApp al 661 862 885.
El masaje descontracturante es una técnica enfocada en aliviar contracturas y nudos musculares mediante presiones profundas y manipulaciones específicas en las zonas dolorosas. Trabaja sobre la tensión acumulada por estrés, postura o sobrecarga.
Las sesiones duran de 20 a 90 minutos. Para zona localizada (cervical, lumbar) bastan 20-30 minutos. 60 minutos es lo recomendado para una intervención completa de espalda. 90 minutos cuando hay varias zonas afectadas.
En Templo del Masaje el masaje descontracturante cuesta desde 26,25 € (20 minutos) hasta 112,50 € (90 minutos). El de 60 minutos cuesta 75 €. Mismos precios en los 4 centros.
Puede haber molestias controladas en los puntos con contractura. El terapeuta ajusta la presión a tu tolerancia para que sea efectivo sin ser desagradable. Después de la sesión es normal sentir algo de cansancio muscular las primeras 24 horas.
Si la contractura es puntual, basta con 1 o 2 sesiones. Si es crónica (por ejemplo cervicales por trabajo de oficina), recomendamos un ciclo inicial de 4-6 sesiones semanales y luego pasar a mantenimiento mensual.